Mikel y Sheila son de Madrid, pero llevan un tiempo viviendo por tierras alicantinas. Tras convertirse en papás decidieron dar el paso y celebrar su boda en el hotel Montíboli, en Villajoyosa (Alicante): ceremonia civil frente al mar, fotos en la cala y banquete con juegos incluidos. Si estás pensando en casarte allí, aquí tienes la boda completa, con los detalles que te ayudarán a imaginar la tuya.
El novio: preparativos en el hotel y decoración marinera
Nuestra jornada empieza con Mikel y sus amigos en las habitaciones del hotel. Un WhatsApp del novio nos indica dónde está y, al llegar, lo vemos con prisas: hasta el último minuto ha estado ultimando la decoración marinera de la ceremonia y los detalles de los juegos del banquete.
Su traje, clásico con chaleco y corbata azul, espera colgado de una percha mientras los amigos se anudan pajaritas y se ayudan entre risas. Un consejo: los pasillos de un hotel dan mucho más juego fotográfico de lo que parece, con luz suave, profundidad, y aquí los aprovechamos para el retrato de grupo de los chicos que van desfilando hacia la ceremonia.
La novia: look ibicenco y sandalias de cuña para la cala
En otra habitación encontramos a Sheila con sus damas, y nos quedamos impresionados con todo el look: el maquillaje, el peinado con corona de flores, la ropa… y la actitud.
Una novia feliz y radiante. Eligió un vestido ibicenco sencillo y sandalias de cuña, y fue un acierto: el día es largo y la orilla del hotel es de guijarros, así que unos tacones de aguja no habrían sobrevivido. Si te casas en el Montíboli, piensa en el calzado desde el principio. Tus pies (y tus fotos) te lo agradecerán.
La ceremonia civil: una boda en el hotel Montíboli frente al mar
La ceremonia civil de esta boda en el hotel Montíboli se celebró en una terraza con toldo frente al mar, con sillas blancas, pasillo rojo y un arco de tela blanca con flores rojas y blancas y hojas de palmera. El toldo da sombra a los invitados y deja el mar de fondo, algo que conviene tener en cuenta si tu boda cae en verano.
La ceremonia fue emotiva y divertida, oficiada por el hermano de la novia: lecturas de las damas, emotivos votos, anillos y una salida entre pétalos. Después, con los invitados ya en el cóctel, aprovechamos la luz del atardecer para tomar unas fotos de pareja en la cala.

Banquete y fiesta: juegos para que nadie se apalanque
El banquete fue una fiesta en toda regla. Mikel propuso una serie de juegos «para que los invitados no se nos apalanquen», y funcionó: nadie paró quieto. Entre plato y plato había risas, piques entre mesas y gente de pie, con el móvil en alto, que se había olvidado de que estaba en una cena. El servicio fue animadísimo y el salón sonaba más a quedada de amigos que a banquete formal.
La intensidad bajó de golpe, y a propósito, cuando se apagaron las luces para el primer baile de los novios. Por un momento el salón entero contuvo el aliento, y ellos bailaron solos, sin prisas, en su pequeño mundo. Pero el respiro duró lo justo: en cuanto se encendieron las luces, la pista se llenó de nuevo y la fiesta arrancó con más fuerza que antes, hasta bien entrada la noche.
Si te casas en el Montíboli y quieres una celebración con ritmo, copia la fórmula: juegos durante la cena para mantener la energía, un parón emotivo con el primer baile y, después, fiesta sin freno.


¿Te casas en el hotel Montíboli? Hablemos de tus fotos
Esta boda en el hotel Montíboli fue uno de los días más felices de Mikel y Sheila (hubo otros, como el nacimiento de su segundo hijo; desde aquí, nuestra enhorabuena a esta joven familia). Soy fotógrafo de bodas en Alicante con más de 20 años de experiencia y me encantará contarte cómo trabajo en un hotel como este: tiempos, luz y lugares para las fotos. Echa un vistazo a más fotos de boda y escríbeme para hablar de la tuya.
“Javi sabe como sacar una foto atrevida sin presión y fotos inesperadas que aún nos emocionamos cuando las vemos , apenas nos dimos cuenta de que estaba y no perdió detalle de nada. Muchísimas gracias por hacerlo tan fácil, por tu trabajo, paciencia y amabilidad. Eres el fotógrafo que toda novia quiere en el día de su boda.”
Mikel y Sheila
Preguntas frecuentes sobre casarse en el hotel Montíboli
¿Se puede celebrar la ceremonia civil en el hotel Montíboli?
Sí. La ceremonia se celebra en los exteriores del hotel, y el espacio concreto depende del salón que contrates para el banquete. En la boda de Mikel y Sheila fue en una terraza con toldo frente al mar.
¿Cuántos invitados caben en una boda en el hotel Montíboli?
Depende del salón. El hotel tiene espacios pensados para bodas íntimas y otros, como el salón Minarete, a pie de playa, para celebraciones más grandes. Las capacidades cambian según el horario (mediodía o tarde) y la temporada, así que confírmalas directamente con el hotel antes de cerrar la lista de invitados.
¿Qué pasa si llueve el día de la boda?
El hotel cuenta con espacios interiores para trasladar la ceremonia, y hay parejas que se han casado allí con plan B y lo recuerdan como algo más acogedor todavía. Pregunta al hotel cómo funciona el cambio y hasta qué hora se decide, y habla con tu fotógrafo para planificar las fotos en ambos escenarios.
¿El hotel Montíboli tiene wedding planner?
Sí, el hotel ofrece una wedding planner que conoce el espacio y los proveedores. Es una ventaja si no vives cerca, porque coordina contigo tiempos, montaje y servicios sin que tengas que desplazarte a cada reunión.
¿Pueden los novios vestirse y dormir en el hotel?
Sí. El hotel dispone de habitaciones, bungalows, junior suites y suite presidencial. Mikel y Sheila se prepararon en habitaciones del hotel, lo que ahorra desplazamientos y da mucho juego a las fotos de preparativos.
¿Dónde se hacen las fotos de boda en el hotel Montíboli?
Hay mucho donde elegir: los jardines, la terraza de la ceremonia, los pasillos y habitaciones del hotel, y las calas a las que se accede desde él, La Caleta y L’Esparrelló. Son de guijarros, así que elige el calzado pensando en eso.
¿Cuánto cuesta casarse en el hotel Montíboli?
El hotel no publica tarifas cerradas: el precio varía según temporada, número de invitados y salón. Lo mejor es pedir presupuesto directamente al hotel y, cuando tengas fecha, reservar también al fotógrafo.